V Triatlón Olímpico de Sierra Nevada 2015

El Triatlón de Sierra Nevada es de esos triatlones en los que durante un buen rato vas diciendo eso de “nunca mais”. Sobre todo cuando vas subiendo a pie por las rampas de la urbanización de Pradallano, ya en el último segmento, después de haber realizado una auténtica cronoescalada de 38km en bici, con 1.800m de desnivel positivo acumulado. Que hasta el agua del embalse de Canales parece que está cuesta arriba. No digamos la primera transición, en la que en kilómetro y medio salvas 150m de desnivel, hasta el polideportivo de Güéjar Sierra

Photo by Elena

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Pues sí, cuando vas trotando cuesta arriba por Pradollano durante 5km seguidos sin ningún falso llano (los que trotan, porque muchos simplemente caminan), con las piernas duras como piedras tras tres horas ya de competición, vas diciendo literalmente eso: nunca mais. Por suerte la cosa no es eterna y en el km5 comienzas el descenso por las pistas de esquí y ya solo piensas en la meta. Allí llegas, como hice yo, en 4:01:38; muy satisfecho y cansado, aunque no muerto. Si vas bien entrenado enseguida te recuperas y ya cambian los pensamientos; del nunca mais de hace unos minutos pasas al: “bueno, no ha sido tan grave; el año que viene habrá que mejorarlo”. Y así repites participación una y otra vez en este triatlón único; de modo que al año siguiente vuelves. Como mi amigo Antonio Luis, que ya lleva cinco ediciones diciendo lo que acabo de relatar. Yo solo llevo dos.

Y vuelves a participar porque este no es un Triatlón Olímpico normal; es un triatlón diferente, especial, único. Por las paredes y acantilados junto a los que nadas en el embalse de Canales. Por la larguísima transición a la bici que hay que realizar. Por la dureza de la subida en flaca por la bonita, coqueta y encantadora carretera del Duque. Por la ascensión en bici hasta la misma Hoya de la Mora de la Estación de Esquí de Sierra Nevada, disfrutando de las vistas del Pico Veleta desde la mitad del recorrido. Por un segmento a pie que no da respiro, primero con una fuerte subida por asfalto y luego con un vertiginoso descenso por las pistas de esquí. Por competir con altas temperaturas (29º hacía en Pradollano) y en altitud (cota 2.550m). Por todo ese magnífico cocktail al que unes el hecho de que es el triatlón local del lugar de donde eres o donde vives. ¿Qué vas a hacer si no? Pues participar. Y arrastrar a la aventura durante toda la larga jornada a la sufrida Presidenta de tu Club de Fans.

Triatlon Sierra Nevada 2015

Photo by Elena

Para disfrutar y sufrir con todo eso te tienes que levantar a las 6:00 a.m., desayunar con margen de tiempo y presentarte con antelación suficiente a pie de agua en el embarcadero del Embalse de Canales junto con otros 350 bichos. Te pones un gorro de natación idéntico al de los demás, pero eres muy diferente a todos ellos, y ellos entre sí. Ahí nos mezclan a todos; todos llevan trimonos y neoprenos parecidos; pero a cual triatleta más diferente. No en lo físico, que también. Sino principalmente en las motivaciones y objetivos. Los pro y semipro que buscan podium o un puesto alto en la tabla de clasificación. Los que quieren terminar en menos de 4 horas o los que simplemente quieren terminar. Los que quieren demostrar, a sí mismo o a los demás, de lo que son capaces. Los que buscan mejorar el rendimiento del año anterior. Los que quieren ganar a su amigo fulanito o a su enemigo menganito. O los que simplemente pretenden disfrutar practicando este deporte, dándose un buen calentón y poniéndose a prueba. Cada uno con su guerra particular, pero todos estábamos ahí revueltos y dispuestos a participar en el V Triatlón Herbalife Olímpico de Sierra Nevada 2015.

Triatlon Sierra Nevada 2015

Photo by Elena

En el nado me equivoqué, aunque no fue del todo culpa mía. La salida la pusieron en un callejón sin salida y yo a priori me ubiqué bien, en un ala relativamente despoblada. Pero resulta que los rezagados que iban llegando se colocaban en el mismo sitio, y para colmo los que se habían colocado de forma avanzada en primera fila fueron obligados por los jueces a retrasar su posición. Y mira por donde fueron todos a parar a donde yo estaba. A resultas de todo lo cual la salida fue un caos y un infierno; me vi metido en un lío monumental, con gente por todos lados y sin apenas poder nadar porque no se cabía. Agobiado como nunca, traté de ir saliendo de la montonera hacia fuera. Resultado: un grupo amplio de los que íbamos a la izquierda nos topamos con una playa sin salida que había en la línea de la primera boya, con muy poca desviación, y tuvimos que virar bruscamente. A algunos no les dio tiempo a darse cuenta y literalmente tuvieron que saltar a pie y fuera del agua por encima del saliente de tierra y roca.

Triatlon Sierra Nevada 2015

Photo by Elena

Así que hasta la primera boya la cosa fue un caos con muchos palos, poca natación y tiempo perdido. Tras la segunda boya y enfilando de vuelta ya pude nadar bien, adelantando a bastante tropa. Los del triatlón media distancia que habían nadado justo antes habían dejado las boyas mirando para Cuenca o similar, de modo que los 1.500m previstos se quedaron en unos 200m menos o así. A pesar de todo salí del agua en 23min y una posición buena (197), apenas a un minuto y poco de mis colegas Alex y Miguelo. Como en el crono del segmento está incluida la minitransición, el tiempo oficial queda un poco desvirtuado. Allí me alegré de ver al pie del cañón a los amigos Juan Díaz y Jose M. Carmona, con sus cámaras de fotos en la mano y sus ánimos en la boca hacia los muchos amigos que ambos tienen (por algo será). Y a mi Elena, con sus muchas fotos y ánimos que tanto se agradecen, y que ya serían un constante durante toda la prueba allá por donde yo pasaba.

Photo by Jose M. Carmona

Photo by Jose M. Carmona

La T1, subiendo esta vez hasta el polideportivo de Güéjar Sierra por el camino de tierra junto al embalse, la hice con fuerza, corriendo todo el tramo (salvo la penúltima curva, muy empinada y llena de tropa) y adelantando a bastantes. Ahí pasé a mi amigo Miguelo y a la joven Blanca. En total me salió una transición aceptable, en 15:40.

Foto by Photo Skull

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La bici la tomé sin prisas, simplemente calentando durante la aproximación a las primeras rampas que ya asoman tras cruzar el río Genil y esquivando a no pocos coches clavados en medio de las calles por las pasábamos. Con ritmo vivo pero sin vaciarme hice los rampones duros del Duque, mientras adelantaba a algunos que ponían pie a tierra. Con ritmo controlado y constante llegué después al Dornajo y así seguí sin pasarme de rosca, sintiéndome bien y con fuerzas. Lo bueno es que en este triatlón con drafting nadie puede aprovecharse del trabajo de los demás; de nada sirve seguir la rueda de alguien si no tienes las fuerzas. A 10 o 15km/h el efecto rebufo tiene poca virtualidad. Aunque seguir el ritmo de una buena rueda también ayuda.

Photo by Jose M. Carmona

Photo by Jose M. Carmona

Al llegar a la rotonda de entrada en Pradollano vislumbro el bonico culete de mi amigo Alex, al que alcanzo en el falso llano siguiente. Tras los cariñosos saludos de rigor (“mamonazo, tú que haces aquí!?” ja,ja,) más o menos nos mantenemos cerca hasta coronar en la Hoya de la Mora, un tramo ese que se hace especialmente largo. Esto ha sido una cronoescalada como las del Tour. En la corta y rápida bajada hasta Pradollano lo pierdo como por arte de magia. Y encima me adelanta ahí mi pupilo Juan López, que baja el tío como una bala, haciendo una gran prueba en este su segundo triatlón. Tras 38,4km (seis más que la edición anterior) llego a la T2 en posición parcial 153, en 1h 19min (a 16,6km/h) mejorando el ritmo que hice el año anterior.

Photo by Elena

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En la T2 adelanto a Juan, mientras que Alex ha salido antes que yo. Ya no me entra en el cuerpo el último gel que tenía preparado. Estaba más caliente que una sopa y ya tenía yo el estómago saturado de geles con los tres que me había zampado en la bici. Recibo más fotos y ánimos de mi Manager, que se agradecen una barbaridad y me dan alas para iniciar la carrera a pie.

Photo by Jose M. Carmona

Photo by Jose M. Carmona

Comienzo a correr por la urbanización de Pradollano con buenas sensaciones pero regulando, buscando la adaptación de la musculatura. Poco a poco mejoro el ritmo y en el km2 alcanzo con la vista a Alex, que en el km3 se para con calambres. ¡Mala pata! Lo paso y con ritmo sostenido termino la subida de 5km y llego al punto más alto, donde me encuentro de nuevo con las fotos y ánimos de los fieras Juan y José Manuel, que se lo están pasando pipa, los muy mamones. La bajada la tramité ya con pocas ganas, perdiendo varias posiciones. Por la fuerte pendiente y el piso inestable de piedras, rocas y grava se agradece en ese momento las zapas de trail que llevaba. A pesar de que en esta ocasión habían añadido al recorrido un repecho nuevo de 200m, mejoro el crono del año anterior gracias a una mejor subida y finalizo el segmento en 58min, en posición parcial 172. Intuyo que en este segmento han incluido el tiempo de la T2 (lo cual no es muy ortodoxo), porque el crono oficial que me dan es muy superior.

Foto by Photo Skull

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Y así consigo mi segunda medalla de finisher en esta prueba, con un crono oficial de 4:01:38, clasificación oficial de 167 de 332 que finalizan y clasificación en mi categoría de 39 sobre 94. Satisfecho por todo, habiéndome sentido bien en todos los segmentos, habiéndolos mejorado todos (pues aunque el crono es superior al año anterior, la distancia también era superior, así que el ritmo ha sido mejor) y habiendo mejorado la clasificación. Si además lo compartes todo con amigos, compañeros y personas queridas, qué mejor forma de disfrutar de un triatlón.

Photo by Elena

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El análisis personal es interesante y curioso. Pues, aunque he mejorado tiempos, la sensación del estado físico no es tan buena como el año pasado en la misma fecha. Ahora me siento bien y siento que mi forma física está creciendo, pero no me siento a tope. Lo cual va en plena consonancia con una menor carga de entrenamiento realizado y que el objetivo de pico de forma pretendido es en octubre. Pero eso no explica la mejora de ritmos. Misterios entonces de los entrenamientos, pero que ayudan a comprender mejor los mismos y los deportes de resistencia: con la debida carga de trabajo, cada año un peldaño más. El buen estado de forma se aprecia también en la ausencia de agujetas ni dolores ni molestia alguna al día siguiente, cosa muy de agradecer y también muy satisfactoria. Es de suponer que en septiembre y octubre estaremos mejor.

Aquí dejo una espléndida galería de fotos del V Triatlón Olímpico de Sierra Nevada 2015 que se curró mi Elena, mientras que toda la info está en la web de Trisur o en la web de la FATRI.

Este año había organizador nuevo de la prueba, ahora a cargo de Trisur. Y sigo viendo cosas que mejorar. La inscripción estuvo muy bien, pues yo la compré a 35€ en los primeros momentos. La medalla de finisher es apropiada e incluso bonica (no como la del año pasado), pero la camiseta de finisher en cambio es peor; es fea y solo se ve la palabra “Herbalife”. El efecto publicidad pretendido se vuelve en contra, pues al ser fea no te la pones, de modo que el “Herbalife” se queda en el cajón y nadie lo ve. Ojo al dato, Sres. expertos del marketing. Los avituallamientos no han estado mal, correctos.

Pero ha habido momentos de caos improcedentes. Primero las boyas totalmente descolocadas; la primera, de hecho, inservible pegada a la orilla. Una canoa tuvo que hacer de boya. El inicio del nado fue un caos total con mucha demora. El juez, a grito pelado y sin altavoz, que no se hacía obedecer por los nadadores para establecer la línea de salida. Y es que no se puede poner la salida en un rincón sin fondo, donde los últimos en llegar se van poniendo los primeros. El circuito de nado mal diseñado; las dos boyas no se veían bien, y por delante de ambas había salientes de tierra que se debían de esquivar. La minitransición tras la salida del agua muy pequeña para tanta gente, mezclados además con los nadadores del tri largo que comenzó antes. El traslado de los enseres del nado y posterior reparto un auténtico caos: bolsas amontonadas sin clasificar y sin controlar, con el serio riesgo de que algún neopreno se perdiera. Cosa que si no pasó fue gracias a los voluntarios del ejército. Y poca vigilancia en las pistas de esquí del segmento a pie, donde algún desaprensivo a buen seguro que habrá recortado el recorrido. ¡Necesita mejorar!

Photo by Elena

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